El nombre de Monkey Shoulder tiene su curiosa historia. En el pasado, la mayoría de las destilerías producían su propia malta; empapaban la cebada en agua y luego la dejaban secar y germinar en el almacén de malteado, directamente en el suelo. Alguien entonces tenía que encargarse de remover la cebada para que germinase pareja. Este trabajo consistía en usar una pala y tirar la malta por encima del hombro, y así con todo el producto. Esto con el paso del tiempo hacía que los especialistas del malteado desarrollasen una dolencia en sus hombros, llamada Hombro de Mono o Monkey Shoulder, en inglés. 

Por fortuna, hoy en día nadie sufre de tal condición porque el malteado se ha industrializado, pero su nombre perdura en una botella de whisky, en claro homenaje a aquellos hombres que se dejaron su salud para el disfrute de otros. Se trata de un blended malt, o mezcla de maltas, de William Grant & Sons y que se ha ganado un puesto en la estanterías de muchos bares alrededor del mundo.

Y no me equivoco al etiquetar Monkey Shoulder como un whisky de renombre porque, aún siendo un blended malt lanzado en 2005, es posiblemente el más famoso y consumido en el mercado europeo, incluso más que Johnnie Walker Green Label. La idea desde William Grant & Sons, la casa de Glenfiddich, era ofrecer un whisky para aquellos que no suelen tomar este tipo de destilados. Y el plan parece que ha funcionado, especialmente entre los mixólogos, que han visto en Monkey Shoulder el whisky ideal para muchos de sus cócteles. 

Monkey Shoulder 40% alc.

Antes de entrar en la cata en sí, me gustaría hacer mención al diseño de la botella, en la que aparecen reflejados tres monos. Imagen que distingue claramente este producto de los demás y que hace mención a los tres whiskies que se han utilizado para crear este blended malt: Balvenie, Glenfiddich y Kininvie. Tres destilerías de Speyside que en su conjunto remarcan el sabor dulce de esta mezcla de maltas. 

Monkey Shoulder
Monkey Shoulder es ideal para cócteles

Color: Miel. ¿Es real su color? Mi investigación no ha arrojado nada al respecto, pero viniendo de William Grant & Sons me temo que le han añadido caramelo para darle consistencia, sobre todo si es una mezcla de whiskies jóvenes. En cualquier caso, esta mezcla ha sido madurada en barricas de bourbon durante seis meses, así que parte de su color vendrá de la madera americana.    

Al olfato: Vainilla, de esas barricas de roble provenientes de Norteamérica. También se aprecian especias como la canela, nuez moscada, y notas afrutadas a naranja. Esta fruta en combinación con la vainilla le dan un toque a crema catalana. Me encanta. 

Al paladar: Sabe a dulce de miel y es muy malteado. La esencia de Speyside embotellada. Esta mezcla de maltas es cremosa y con gusto a frutas, ahora más de bayas. La nota dulce hace que este whisky sea más fácil de beber y que me recuerdan a toffee. Además, que sea un destilado con 40% de alcohol ayuda a que su ingesta sea más agradable, especialmente para paladares poco dados a catar whiskies.

Ahora entiendo porqué Monkey Shoulder es ideal para cócteles. Cuando uno prueba ese tipo de combinados con whisky, a veces el sabor del destilado destaca sobremanera. Con esta malta esa potencia se reduce y hace que quien lo beba no note tanto la fuerza del whisky.

Monkey Shoulder es un whisky bien balanceado. Es agradable y fácil de beber. Hay que recordar que esta mezcla de maltas no tiene nada de whisky de grano, lo que habitualmente hace de los blended unos whiskies más dulces y suaves. Pues Monkey Shoulder logra eso, que no es fácil, y por tanto tiene mérito. Por cierto, su precio es acequible y al alcance de la mayoría de los bolsillos. En Amazon lo he encontrado a 25€.

Si alguna vez te encuentras a tres monitos saludando desde la estantería de un bar, no dudes en aceptar su invitación. 

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Monkey Shoulder