glenfiddich 12 años

Glenfiddich 12 años, un nombre que incluso para los más profanos es sinónimo de whisky. 

Que esta marca sea la más vendida en el mundo no es un producto de la casualidad. Para nada. A poco que uno se asome a su historia descubre que la familia Grant, la propietaria de la marca, está donde está por tomar decisiones innovadoras en el momento adecuado. Su posición mundial se la ha ganado por méritos propios. Resumimos su historia y vamos a por la cata.

La historia de Glenfiddich

Situemos los orígenes del whisky Glenfiddich (Glen singnifica valle en gaélico. Fiddich es el río donde está situada la destilería) en Dufftown en la Navidad de 1887 y fundado por William Grant. Sin embargo, su malta no despuntó hasta la década de los 30 con el fin de la Ley Seca en EEUU.

En los 50 los Grant optaron por tener su propia tonelería, construir sus propios alambiques y lanzaron su botella icónica de tres lados. Invirtieron mucho dinero en estas innovaciones, pero fue una inversión a largo plazo que con el tiempo les ha dado la razón. Hoy en día es de las pocas grandes destilerías independientes. Todo el proceso de producción, y repito todo, se realiza en sus instalaciones.

Las décadas de los 60 y los 70 fueron muy complicadas para muchas compañías porque el consumo mundial de whisky estaba en horas bajas, y por tanto había una sobreproducción alarmante. Mientras algunas destilerías echaban el cierre, los Grant dieron un salto de fe: ampliaron su mercado, invirtieron en publicidad y en 1969 abrieron un centro de visitantes. ¿Turistas en una destilería? Lo nunca visto.

Además, fue de las primeras compañías en envasar sus botellas en cajas de cartón o de metal, dándole prestigio a su producto. Y por último, fueron los primeros de la industria en ver el potencial del mercado del Duty Free en los aeropuertos. Fue en el de Shannon, en Dublín, donde comercializaron el primer single malt del mundo. Esto es realmente importante porque hasta entonces las destilerías sólo producían sus single malts para que luego fueran utilizados por terceros para crear blended. Los Grant fueron los pioneros en vender whisky de malta única y triunfaron. Unos iluminados. 

Todo esto ha llevado a Glenfiddich a ser el single malt más vendido en el mundo con presencia en 180 países.

Glenfiddich 12 años
Parte de la gama de Glenfiddich.

Glenfiddich 12 años 40% alc.

Este es su whisky señero y el más accesible, aunque una rápida visita a la web de Glenfiddich nos muestra que ofrecen más de 18 variedades de su producto sin contar las ediciones más antiguas. Por elecciones no podemos quejarnos. He encontrado algunas ofertas de este whisky por menos de 30€ en Amazon.

Glenfiddich 12 años es además su whisky más vendido, y su botella verde triangular es reconocible en casi cualquier bar del mundo. Pienso que junto con el de Johnnie Walker, es de los envases más icónicos dentro del mundo de las bebidas alcohólicas. Por no contar su famoso ciervo. Vamos a ello. 

Color: Miel clara. Color poco real porque se le ha añadido caramelo en busca de consistencia cromática. Además, me consta que ha sufrido el proceso de filtración en frío para evitar que surja la famosa Scotch Mist (bruma escocesa) si se le añadiera agua o hielo. Este hecho, junto con esos 40% de alcohol, parece ser que es el precio de la fama. 

Al olfato: Manzanas verdes, peras y naranjas de fondo. Muy floral y con trazas maltosas. Fácil de oler, muy agradable. Esto es primavera en vaso. Típico de Speyside y de ahí su popularidad. Pasados unos diez minutos huele a golosinas de frutas. Cosa rica. 

Al paladar: Dulce de miel, aunque no deja de tener su nota agria. La suavidad del olfato de traslada al gusto, lo que lo hace inofensivo. Baja bien pero me gusta más en nariz que en boca. Se aprecia que es una malta fresca. Es suave y posiblemente se deba a esos 12 años en barrica americana. Si estuviera más años madurando hablaríamos de un whisky con más cuerpo. Por eso no le agrego ni una gota de agua. El regusto es ligeramente picante y eso me gusta. 

Conclusiones

Este es un whisky ideal que encaja perfectamente para aquel que quiere probar por primera vez un buen single malt. Su paladar lo apreciará. Pero también es decente para aquellos veteranos de la malta que llegan a un bar cualquiera y quieren probar lo más bebible del lugar. Este es un single malt que ha sido consistente a lo largo de su historia y esa es tal vez la clave de su éxito. Por eso el aditivo de colorante a esta malta; que el color de hoy en día sea el mismo que el de hace años. Aunque no falta quien diga que los Glenfiddich del pasado, casi como cualquier single malt, eran mejor que los de hoy en día. 

¿Quieres probar uno de tus primeros single malt? Esta es una opción excelente. ¿Quieres probar tu enésimo single malt? No está nada mal.

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Foto de portada por Nigab.