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Glencadam, un nombre que hasta hace no mucho no era especialmente relevante en la industria destilera escocesa. Y eso que estamos hablando de una compañía fundada a mediados del siglo XIX. Sin embargo, gracias al relanzamiento de sus productos en la década de 2000 y al buen hacer, hoy esta compañía se codea entre las grandes destilerías de Escocia. Y lo hace presumiendo de tener algunas maltas premiadas entre sus productos. Entre ellas la que tratamos hoy: Glencadam 10 años.

Glencadam, la única destilería del condado de Angus

El año es 1825, época en la que muchas compañías ilegales habían entrado en la legalidad gracias a la Ley de Impuestos Especiales (Excise Act) de 1823, un tal “Mr. Cooper” funda la destilería de Glencadam en el pueblo de Brechin, en las Highlands. Y punto. Y digo punto porque cuando más arriba declaré que esta compañía no ha tenido una vida relevante, es que sus maltas se han destinado históricamente a la producción de whiskies de mezcla y nunca tuvo una popularidad destacada. Tal vez lo más reseñable es que en toda su historia los alambiques dejaron de funcionar en tres ocasiones; durante las dos Guerras Mundiales y cuando cerró sus puertas en 2000. 

En 2003 la compañía independiente Angus Dundee adquirió Glencadam con la intención de relanzarla y comercializar un single malt propio. Su primer producto fue un whisky de 15 años y a partir de entonces llegaron los reconocimientos y premios, no sólo con esta expresión sino con sus whiskies de 10, 21, 30 y 14 años Oloroso cask. Fue cuando algunos tuvieron que buscar en el mapa donde estaba Glencadam.

Glencadam 10

Glencadam 10 años 46% alc. vol.

El último galardonado de entre las maltas de Glencadam es su versión de 10 años, la más joven. Así lo decidió el jurado de los World Whisky Awards 2021, que condecoró este whisky con una medalla de oro en la categoría de Mejor Single Malt de las Highlands. De hecho, ha sido este premio el que me ha llevado a hacer la cata de Glencadam 10 años. ¿Qué tenemos ante nosotros?

La Cata

Color: amarillo muy pajizo y pálido, es una malta muy clara. En la etiqueta se puede leer “unchill filtered – No added colouring” (sin filtración en frío ni colorantes añadidos). En Glencadam les importa bien poco que su single malt no sea visualmente atractivo. Lo que te va a convencer se saborea, no se ve. 

Al olfato: Caramelo y vainilla de entrada. Muy suave y dulce. Me recuerda a un vino blanco de manzanilla y la barrica en la que ha sido madurado. Una segunda cata percibo una marcada nota frutal de limón, principalmente, y de piña tropical de fondo. Esto es una carta de presentación en condiciones. Maravilloso.

Al paladar: Entra suave a pesar de los 46% de alcohol en volumen. Malteado y con marcado sabor a cereales, muy al estilo de las Highlands. También percibo un sabor afrutado, especialmente pera, y con notas cítricas de piel de naranja. Tiene un regusto largo pero ligeramente amargo y seco.

Conclusiones: Glencadam 10 años es un claro ejemplo de que no debemos fiarnos de las apariencias de un whisky. Lo que le falta de color lo tiene de sabor. Y tampoco esperemos encontrar un single malt al estilo Speyside; muy dulce, especiado y ligero. Este es un highlander; bien malteado y con notas afrutadas. Pero lo mejor es que siendo un whisky tan joven, ofrece una gama de aromas propia de maltas más añejadas. 

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Gracias a B. Pascual por la cata.