Laphroaig select 1 scaled

No hacemos muchos amigos, pero los que tenemos son para toda la vida”. Así, poco más o menos, se describen en Laphroaig, uno de los whiskies más conocidos de la famosa isla escocesa de Islay. Popularidad ganada a pulso por albergar en sus 600 kms cuadrados nueve destilerías que en su mayoría producen el archi admirado, y el archi despreciado a partes iguales, whisky ahumado. ¿Nunca has probado un whisky ahumado? Sigue leyendo porque hoy toca Laphroaig Select.

Islay, capital de la turba

Según la RAE la turba es carbón fósil formado de residuos vegetales, de color pardo oscuro, aspecto terroso y poco peso. Pues de esto tienen mucho en Escocia, especialmente en Islay. Hay que tener en cuenta que desde hace siglos la turba se ha utilizado como fuente de calor. Especialmente en las islas escocesas han carecido históricamente de vegetación alta porque el viento sopla fuerte e impide que crezca, así que los lugareños siempre usaron más la turba que el carbón como combustible. 

Pues si la turba se ha utilizado para calentarse, también se ha utilizado para secar la cebada malteada y de paso darle un toque ahumado. Eso sí, dependiendo de la destilería y el whisky producido, su olor puede ser casi imperceptible, o por el contrario inundar de aroma un salón entero. Así, tenemos que de las nueve destilerías en Islay, dos de ellas no suelen producir maltas ahumadas, mientras que el resto es su seña de identidad. Laphroaig es, junto con Ardbeg y Lagavulin, una de las destilerías que ofrece las maltas más ahumadas. 

Turba
Un buen trozo de turba

Laphroaig Select 40% alc.

Pronunciado /lafroig/, la sola mención de su nombre supone para algunos invocar a los ángeles, o a los demonios para otros. No hay término medio con este whisky. Lo odias o lo amas. Para aquellos que nunca lo hayan probado, la mejor definición que jamás leí sobre el sabor de este whisky es la de un hospital en llamas. Y no puedo estar más de acuerdo. Una curiosa combinación entre yodo, humo y agua de mar. ¿Suena terrible? Laphroaig Select es posiblemente una de las mejores opciones para adentrarte en el mundo de los whiskies ahumados, y sin que se te salgan los ojos de las cuencas. 

En esta expresión lo que tenemos es la combinación de varias maltas de la destilería: Por un lado, tenemos algo de su Quarter Cask, que es un whisky madurado en barricas de 50L, lo que le da sabor extra porque hay más madera en contacto con menos líquido. Por otro lado, partes de su PX Cask y Triple Wood, que son maltas que han sido maduradas en barricas de roble español de Pedro Jiménez y Oloroso, respectivamente. Y por último, una parte de Laphroaig 10 años, su destilado más popular. Todo esto mezclado en una maduración final en barricas de roble americano. La sutil combinación, según en la destilería, de turba, roble y dulzor. 

Color: La etiqueta pone que su color es natural. Nada de añadidos. La botella es verde tradicional de Laphroaig y no deja ver casi nada, pero una vez servido el whisky es amarillo dorado.  

Al olfato: Medicinal, yodo. Típico de la turba, pero la de Laphroaig es realmente distintiva. Se aprecia nada más acercar la nariz, pero percibo también una nota dulce, diferente a cuando olemos Laphroaig 10, por ejemplo. También huelo un toque de hierbas frescas.

Laphroaig Select

Al paladar: Seguimos con las notas medicinales pero combinado con dulce de miel. Una vez más percibo que la habitual bofetada de turba que suelen dar otros Laphroaig no está tan presente en esta malta. Su entrada es más fácil y es bien cremoso. El regusto es medio y poco picante, como si fuera de pimienta blanca. Se me queda sabor a regaliz negro en la boca.

Conclusiones: Con tantas maltas de la destilería mezcladas para producir este Laphroaig Select, sin duda es la mejor carta de presentación de la compañía para los no iniciados. Es ahumado, pero no mucho. Además, el sabor dulce y especiado proveniente de las barricas españolas y americanas es lo suficientemente agradable y balanceado, como para que sea de fácil ingestión para alguien que nunca ha probado un Laphroaig. 

Eso sí, es un whisky al que creo que le falta tiempo de maduración para mejorar y del que no podría tomar más de dos drams. Aunque me gustan los whiskies dulces, sospecho que a la larga éste se me antojaría empalagoso. Además, mi paladar ya está hecho para whiskies con mas de 40% alc. y me gustaría que este los tuviera, pero también entiendo que esta malta podría ser ideal para alguien que quiera iniciarse en Laphroaig. 

Si quieres conocer esta marca y whisky, en este enlace puedes encontrarlo por unos 35€, que no está nada mal.

Si este fuera mi primer Laphroaig, seguramente pondría un 4, pero no lo es. 

Gracias a B. Pascual por el trago y el atrezzo.

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